domingo, mayo 31, 2009

Y van dos.

Lunes 7:00 am.

Debía llevar a mi hija al colegio y luego asistir a una reunión con un cliente. Estaba retrasado.

Mejor opción: transporte público que recorra la extensión de la Avenida Libertador. Aproximadamente 9 minutos demoraría el trayecto.

Una vez dentro de la camionetica solo queda un puesto vacio al final de la misma, le indico que mi hija que lo tome y me quedo parado a su lado.

Minutos despúes se escuchan gritos.

Tres hombres vestidos como escolares, con actitudes extremadamente violentas y con espeluznantes palabras amenazan a los pasajeros.

Es un atraco...

Me acerco más hacia mi hija tratando de ocultarla con mi cuerpo.

"!Agáchate!". Me grita uno de ellos...

Lo detallo y noto que no tiene ningún arma, pero no puedo distinguir a sus compañeros de faena y su cercanía a mi hija me tenía muy preocupado y nervioso.

Pasara lo que pasara no tenía ninguna intención de agacharme y dejar a mi hija expuesta.

"!Tranquilo!. Has lo que vas a hacer"... Le replico.

Sentado al lado de mi hija, estaba un señor de contextura obesa, totalmente absorto leyendo mensajes en su teléfono móvil BlackBerry (increíble lo que puede hacer este aparatico en algunas personas), lo cual llamó la atención del ladronzuelo e inmediatemente se lo arrebató de las manos.

"!Tú!. No te hagas el guevón... ¡Dame la cartera y el celular!". Le grita a otro pasajero que estaba elegantemente vestido, sentado justo al lado del gordo pasajero del BlackBerry.

Traducción: guevón = distraído.

El hombre resignado entrega ambas pertenencias.

Una chica entrega su teléfono móvil, un iPod y su cartera.

Apresuradamente, el asaltante va introduciendo los objetos en un morral.

Se dirige a mi hija y exclama: "!Dame tus tarjetas!".

"¡Soy una niña...!". Le dice mi hija.

Tomo por el hombro al individuo y le reclamo: "¡¿Vas a robar a la niña también?!".

"¡Te dije que te agacharas mama hue... (palabrota)!". ¡Dame tu celular y tu cartera!"

No tenía la más mínima intención de agacharme. No le daría ese gusto...

El obeso pasajero del BlackBerry me hace una seña indicándome que lo empujara, pero... ¿los otros dos?. ¿Están armados?. ¿Expondría a mi hija a un peligro mayor?.

Hago caso omiso de las señas y sigo discutiendo con el ladronzuelo.

No le entrego ni el teléfono móvil ni la cartera, casi en la certeza que él estaba por retirarse. Intercambiamos algunas palabras más que no recuerdo.

En el antreacto, los dos compinches observando que la camionetica se acercaba a la última parada en esa avenida, obligan al chofer a pararse abruptamente y ambos bajan apresuradamente, sin percatarse que su compañero se había distraído en su insistencia de que me agachara.

El chofer, en un acto de rápidez mental, cierra la puerta de la camioneta e inicia rápidamente movimiento, dejando al tercer ladronzuelo encerrado.

Al darse cuenta de la situación, el granuja inicia la carrera hacia la puerta pero antes que pudiese reaccionar, el gordo pasajero del BlackBerry salta desde su puesto y lo toma por el cuello.

Forcejan entre ellos y el gordo pasajero del BlackBerry solicita ayuda, pues el tipo es más fuerte de lo que aparenta. (Posiblemente estimulado por algún psicotrópico).

Mujeres histéricas gritaban por la ventanas, algunos hombres estaban como estatuas anonadados ante la valentía del pasajero del BlackBerry y el chofer gritaba "¡yo no me paro hasta que vea una patrulla!".

Observé rápidamente a mi hija y fui a ayudar al desesperado pasajero del BlackBerry que seguía luchando con el ladronzuelo.

Un par de patadas bastó para derribarlo.

A partir de ese momento las estatuas tomaron vida y toda la furia colectiva se desató. El gordo pasajero del BlackBerry descargaba todo su peso en cada golpe que le propinaba, el Sr. elegantemente vestido se aflojó el nudo de la corbata y comenzó a desnudarlo, lánzando la vestimenta y calzado por las ventanas de la camionetica aún en marcha; una señora a la cual los otros dos malhechores le había robado sus pertenecias, estrellaba repetidamente el puntiagudo tacón de su zapato contra la cabeza del ladrón y así, paulatinamente, los pasajeros se fueron turnando para castigar al, ahora indefenso, ladronzuelo.

"¡Esto es justicia...!. Gritaba el obeso pasajero sosteniendo en su mano el recuperado BlackBerry.

Busqué a mi hija que se había ocultado detrás de una de las butacas y una señora le protegía la cabeza, le pedí que se quedara ahí. Ya no había peligro pero deseaba que ella no presenciara la golpiza.

Aproximadamente, 6 minutos de golpiza sostenida y continua recibió el individuo, hasta que una patrulla de policías interceptó la camionetica.

Asumo que alguna persona llamó a la policía del Municipio...

Al entrar, los agentes policiales encontraron a un joven semidesnudo, inconsciente y ensangrentado.

El chofer le explicó a los policías que se trata de una pandilla de ladrones, que se visten como estudiantes y roban en los transportes públicos.

Llegamos a tiempo para el colegio de mi hija y pude asistir a la reunión a la hora estipulada.

Nota de actualización: Esta situación es tan constante, que las autoridades intentan realizar acciones para disminuir la cantidad de casos, según esta nota de prensa.

Gracias a Antonieta por el aporte.


Foto: Espectacular foto de la Avenida Libertador tomada desde aquí.

jueves, mayo 21, 2009

domingo, mayo 17, 2009

Tiempos de conciertos.

Peter Gabriel, Andrea Boccelli, Gal Costa y Oasis han sido algunos de los conciertos a los cuales me hubiera gustado asistir en lo que va de éste año. De hecho, tengo tiempo sin presenciar un buen concierto.

Los años pasan, los tiempos cambian, las ocupaciones cambian, las prioridades cambian...

Compromisos laborales, cuestiones familiares, cansancio, etc se han confabulado para mantenerme alejado de ese tipo de reuniones de multitudes.

Pero existía algo para lo cual no habría excusa posible, un evento al cual debía estar presente así hubiese pasado varias noches sin dormir, un espectáculo al cual años atrás no hubiese ni imaginado asistir. En uno de los centros comerciales más conocidos de la ciudad se presentó ISA TKM, una de las series juveniles más populares del momento y de la cual mi hija es fiel seguidora.

Así, un Sábado a tempranas horas de la mañana, me encontraba rodeado de una multitud de niñas preadolescentes y adolescentes, que gritaban histéricamente ante la presencia de sus jóvenes ídolos.

Mientras protegía a mi hija de ser aplastada por la presión de la multitud, ella hacía esfuerzos para captar con la cámara digital alguna buena foto.

ISA TKM es una producción nacional protagonizada por noveles actores venezolanos y argentinos, que es transmitida a través de un canal de televisón por cable y es un éxito de audencia en gran parte de Latinoámerica; para buena fortuna su escritora, los actores y la empresa productora.

Considero, y así lo ratificarón los encargados de organizar el evento posteriormente, que el lugar quedó corto ante la cantidad de personas que asistieron.

Como ya parece ser una costumbre, el espectáculo no terminó según lo planificado. Los niveles de histeria, combinados con la rabia e impotencia de muchas niñas y niños por no poder acceder a sus ídolos, desbordaron los controles y medidas de seguridad.

Pero lo que más me llamó la atención fue la actitud de algunas madres y padres. Desmontaron las barreras de metal que mantenían el escaso orden, insultaron y hasta golpearon al personal de seguridad, no respetaban las filas que habían sido organizadas para llegar a la zona de firmas de autógrafos, amenazaban a niñas y niños, con esporádicas golpizas se abrían espacio entre la multitud y hasta descarados sobornos ofrecían a los asustados sujetos del servicio de seguridad.

Finalmente, la policía intervino ordenando culminar el acto. Los protagonistas de la serie fueron forzados a abandonar la tarima, y se vieron en la necesidad de refugiarse en los diversos locales del centro comercial.

Con la fortuna que la caracteriza, mi hija logró las fotos que deseaba, estuvo muy cerca del escenario durante la duración del acto, logró los ansiados autográfos y, además, aparece en el video de la promoción de la serie.

Les dejo un video del evento de 2,58 minutos de duración. En el segundo 7 observarán a un trasnochado padre vestido con camiseta blanca cargando a su hija.

Años atrás cargaba a su madre casi desmayada después de un concierto de Yordano.

El tiempo pasa...



Foto: En espera de su ídolos. Tomada con mi cámara digital.

martes, mayo 12, 2009

Pescadores en aguas turbias.

Terrazas de la Vega es una urbanización en fase de construcción, que está dirigida a familias que se encuentran en eso que llaman los estratos pobres de la sociedad.

(Realmente aquí solo existen dos estratos: pobres y ricos, lo demás es cuento…).

Muchas familias hicieron (y continúan en ello) enormes esfuerzos, para poder adquirir algunas de la viviendas que se ofrecen en este conjunto residencial.

Siempre con la intención de mejorar su nivel de vida y ofrecerles mayores posibilidades a sus hijos, soportaron largas filas de personas, tramitaron incontables documentos, invirtieron todos sus ahorros y se arriesgaron comprometiéndose en créditos hipotecarios; todo eso y más, con la finalidad de poseer una vivienda digna.

En Diciembre de 2008, mientras las labores de construcción estaban paralizadas debido a las festividades decembrinas y, en parte, aprovechando la desidia de la empresa constructora; 270 apartamentos fueron tomados, ocupados, invadidos, secuestrados o cualquier sinónimo que aplique al caso… por la misma cantidad de familias.

Los ocupantes alegaron diversas causas para justificar el hecho: no tener vivienda, ser damnificados de hechos naturales, vivir alquilados, etc.

Lo cierto es que tomaron posesión de viviendas que estaban en aún construcción, muchas de las cuales están siendo pagadas por sus legales dueños, quienes están a la espera de la culminación de las obras para ocuparlas. No se trataba de edificaciones baldías o con muchos años deshabitadas.

Cinco meses después y luego de una larga querella judicial, los propietarios han logrado que se ejecute la orden de desalojo correspondiente, expedida por un tribunal.

El Artículo 471-A del Código Penal de Venezuela establece la invasión como un delito:

Quien con el propósito de obtener para sí o para un tercero provecho ilícito, invada terreno, inmueble o bienhechurías ajenas tendrá pena de prisión y multa…

La Ley es muy clara y utiliza la palabra invasión…

Pero para lograr este desalojo no solo bastó la fuerza jurídica de la Ley, fue necesario crear mesas de diálogo entre las partes; vale decir, propietarios, constructores e invasores, pues existían dos hechos que perturbaban una salida normal y expedita, a tal situación.

La primera es que el Estado no disponía de albergues para recibir a 270 familias. La segunda, los invasores exigían algún tipo de recompensa por desalojar un inmueble que no era suyo…

De esta forma, y según se recoge de la prensa escrita, radial y televisiva, se logró un acuerdo, aparentemente verbal, en el cual los ocupantes desalojarían voluntariamente los apartamentos a cambio de una rápida ubicación en algún refugio y que les ofrecieran facilidades para adquirir vivienda a través de créditos hipotecarios.

Así vimos como la medida de desalojo fue ejecutada durante la madrugada de un Lunes, y para sorpresa de algunos de los invasores, no fueron trasladados a los prometidos refugios.

Comprendo que lidiar con 270 familias, que incluyen niños y ancianos, no es nada fácil. Se requiere de mucha diplomacia y acuerdos conciliatorios para afectar en la menor medida posible a los más desamparados; pero los que vivimos y padecemos esta ciudad sabemos lo que se esconde detrás de muchas de esas “ingenuas” invasiones.

Aprovechándose de la innegable necesidad de vivienda que tienen millares de familias, y del ambiente confuso, hostil y extremista que ha caracterizado a la sociedad venezolana en los últimos tiempos, muchos oportunistas de oficio, especuladores, delincuentes y ladrones de cuello blanco, consiguen el perfecto caldo de cultivo para generar acciones de éste tipo, con el único y perverso fin de obtener provecho económico y político en desmedro de los realmente necesitados.

Por otra parte, muchas dudas quedan después de estos cinco meses de espera.

.- Considerando que la última catástrofe natural que afectó a Venezuela fue el Deslave de Vargas en 1999, ¿cómo es posible que el Estado alegue, que todos los refugios están ocupados por los damnificados de las lluvias del 2008?. ¿Cuántos refugios existen para emergencias?.

.- ¿Por qué estos oportunistas de oficio, especuladores, delincuentes y ladrones de cuello blanco actúan tan impunemente?.

.- ¿Qué ejemplo se está difundiendo a la sociedad, cuando se acepta negociar prometiendo facilidades de crédito a personas que se han apoderado de algo ilegalmente?.

No es de extrañar que se incrementen aún más las invasiones. En fin… para que sacrificarme trabajando, ahorrando, luchando, soñando… si con invadir una propiedad puedo negociar cualquier cosa.

.- ¿Será que les ofrecieron esas condiciones para engañarlos y sacarlos de los inmuebles?.

.- ¿Dónde vivirán las familias que han sido desalojadas y que no han sido enviadas a los refugios?.

.- ¿Quién compensará a los propietarios por esos cinco meses incertidumbre, de intereses devaluados y de uso ilegal de su propiedad?. ¿Los invasores?. ¿La constructora?. ¿El Estado?.

.- ¿No es la Ley suficiente motivo para dictar las normas de convivencia de una sociedad?.

Foto: Vista de la ciudad de Caracas desde el Teleférico de Caracas o Teleférico Warairarepano. Tomada con mi cámara digital.

domingo, mayo 03, 2009

¡Tierra!.

En un fin de semana largo y fuera de lo normal, decidí pasar un rato en una sala de cine en compañía de la familia.

Después de un rápido vistazo a la cartelera cinematográfica, optamos (con una pequeña influencia de mi hija...) por la película Tierra (Planet Earth).

Calificar éste documental es algo complejo, pues múltiples factores se mezclan logrando un efecto difícil de describir.

Dos cosas resaltan, las imágenes y la música.

La composición gráfica es impresionante. La magnificencia de nuestro planeta es mostrada en fotografías muy bien logradas.

Particularmente, me impresionó la escena del tiburón blanco atacando a una foca, la cual de un solo bocado es tragada después de un gran salto.

Otra imagen que me emocionó fue la vista aérea de nuestro Salto Angel.

La música realizada por la Orquesta Filarmónica de Berlín, acompaña a la perfección cada imagen logrando sensaciones sublimes, en ciertos momentos.

Durante el transcurso del documental se hace mención, en varias oportunidades, al problema del calentamiento global; pero... es un tema que roza tangencialmente a la trama y no se informa sobre las causas de tal distorsión climática.

Si la intención fue presentar a las nuevas generaciones, los efectos de los cambios climáticos; creo que le faltó profundidad en este aspecto.

Por otra parte, en aquellas escenas donde se presentan acciones entre cazador y cazado, los momentos posteriores a la captura no son presentados. En otras palabras, no existen imágenes de animales comiéndose a otros animales (excepto la del tiburón).

Esto le puede dar una falsa impresión a aquellos niños y a otros no tan jóvenes, que desconocen la cruda realidad de la naturaleza.

Si bien es cierto, que es un documental dirigido a todo público, mostrar a nuestro maltratado, contaminado y abandonado planeta como el paraíso que debería ser, pero que la realidad contradice, también puede generar una imágen distorsionada.

Finalmente, la narración en español es muy monótona y no está acorde con la magistral combinación de imágenes y música.

En algún momento leí que la voz es la Fher el vocalista del grupo Maná. Bueno...

En cualquier caso es un documental que todo niña, niño, jóven, adulto y anciano debe ver, tan solo sea para recordarnos la belleza del tercer planeta y la enorme responsabilidad que tiene la humanidad en sus manos.

Foto: Playa Villa Marina. Península de Paraguaná. Foto tomada con mí cámara digital.